24 años de refugio, memorias y nueva esperanza para los abuelitos en Xela:
José Alfredo Fucs, de 92 años, se sienta a disfrutar de lo que sus amigos llaman «el rato que me pega el sol». Originario de Quetzaltenango y un «súper chivo» de corazón, lleva casi 12 años viviendo en el Hogar de Ancianos Varones La Misericordia, al que ingresó en octubre de 2014. Mientras goza de la tranquilidad del asilo, invierte su tiempo en su gran pasión: la pintura artística, arte con el cual ya ha logrado presentar dos exposiciones. Su vida es un reflejo de las decenas de historias que alberga este recinto, una institución que, tras más de dos décadas de esfuerzo continuo, hoy se transforma para ofrecer servicios pioneros a la tercera edad.
Los muros del hogar resguardan experiencias de toda una vida. José Alfredo, por ejemplo, comenzó a trabajar a los 17 años en la municipalidad local ganando apenas 80 centavos al año. A lo largo de su vida se desempeñó como guarda de almacén, trabajó en las aduanas de Xela y fue supervisor de compras de Trigo Nacional durante 17 años.
Fue en esos viajes constantes por diferentes molinos del país donde adquirió cisticercosis cerebral, padeciendo convulsiones severas en el pasado. Pese a ello, su vida estuvo llena de anécdotas memorables, incluyendo un viaje a Alemania en 1998 para visitar a sus familiares, haciendo honor a su apellido «Fucs», que significa zorro en alemán. Hoy, sin hijos y visitado esporádicamente por algunos sobrinos, encuentra en el asilo su paz.
No es el único con una historia peculiar. El relata que decidió mudarse al hogar por cuenta propia tras enterarse del lugar a través de un amigo, ya que sus familiares vivían «muy lejos». Para ellos, la compañía lo es todo. Afortunadamente, el hogar se llena frecuentemente de vida y juventud gracias a las visitas de estudiantes de universidades como la Landívar y la Da Vinci, además de colegios locales. Las instalaciones también resuenan ocasionalmente con música de marimbas e incluso mariachis, como cuando una señora de fuera decidió ir a celebrar su cumpleaños junto a los abuelos.
ver entrevista de don Chepe
La historia del Hogar La Misericordia es un testimonio vivo de la solidaridad de Quetzaltenango. Oleda Chávez, secretaria de la asociación, recuerda que la iniciativa surgió hace 24 años gracias a Sor Graciela Mendoza y el grupo voluntario «La Buena Esperanza», tras acoger a una señora que se encontraba en total estado de abandono.
- Los primeros pasos:Los primeros pasos: Durante cinco años, el proyecto funcionó alquilando casas para cuidar a unos siete ancianos, sosteniéndose económicamente mediante ventas y actividades diversas.
- La reubicación:La reubicación: En 2007, solicitaron al hospital regional un módulo y un patio, logrando trasladarse a su actual ubicación en el antiguo edificio del hospital San Juan de Dios.
- Consolidación legal y física:Consolidación legal y física: Tras años de mejoras a las instalaciones financiadas por donaciones, en 2020 lograron una ampliación del usufructo que garantiza el espacio para el hogar.
Actualmente, el hogar está bajo la dirección de una hija de la caridad y cuenta con el reconocimiento oficial del Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de Finanzas. De los más de 40 ancianos que han fallecido bajo su cuidado, la filosofía siempre ha sido servirles con alegría en vida y agradecer a Dios por la oportunidad de haberlos atendido. Para emergencias y salud integral, mantienen una vital colaboración con el Hospital Vida para cirugías e incluso han recibido equipamiento clínico de la embajada americana.
El más reciente salto de calidad de la institución es la inauguración de su moderno Centro de Rehabilitación y Fisioterapia, diseñado para funcionar también como una guardería de día para el adulto mayor. Este concepto innovador busca que tanto pacientes externos como internos puedan recibir tratamientos para mejorar su autonomía y calidad de vida.
La clínica, a cargo de la fisioterapeuta Gabriela Galdames, está equipada con tecnología de magnetoterapia y un aparato integral de electroterapia, ultrasonido y láser. El éxito de estas terapias también requiere vocación y paciencia; como relata Galdames, deben lidiar con residentes como Don César, quien suele desesperarse durante los ejercicios porque siempre asegura que «tiene algo que hacer».
Este monumental avance fue posible gracias a la gestión del Club Rotario de Quetzaltenango y los fondos generados por la carrera de Alimentos Xelapan. Susana Guzmán, directora ejecutiva de la empresa, subraya el profundo orgullo de apoyar este proyecto, destacando que es «la primer guardería del adulto mayor que hay en la ciudad». La carrera benéfica, que en su primera edición contó con 300 participantes, hoy espera a casi 2,000 corredores, demostrando el inmenso respaldo de los quetzaltecos hacia estas causas.
El Club Rotario de Quetzaltenango, en conjunto con Xelapán, ha impulsado proyectos beneficos donde toman instituciones como el hogar de ancianos para poder desarrollar trabajo social, los bomberos voluntarios han sido dotados con motobombas que sirven para brindar una respuesta a la población en el caso del hogar de ancianos ha sido dotado de equipamiento para atención de los ancianos internos que hoy también brinda la oportunidad para aquellos ancianos externos por medio del nuevo Centro de Rehabilitación y Fisioterapia del Hogar de Ancianos Varones La Misericordia, en la zona 1 de Quetzaltenango. Luis Bernardo Valcárcel, integrante del club, explicó que el proyecto busca brindar atención y acompañamiento a adultos mayores, resaltando la importancia de apoyar a una población que muchas veces es olvidada. Además, destacó que la institución ha colaborado anteriormente con mejoras en habitaciones, entrega de estufas y apoyo a distintas entidades de servicio y educación en el departamento.
Retos a futuro y el llamado a la solidaridad:
Pese a los grandes triunfos, la lucha diaria continúa y las necesidades en el hogar no cesan. La asociación tiene en la mira importantes proyectos para seguir mejorando la vida de los abuelos:
- Adecuación de la lavandería: Tras una inspección del Ministerio de Salud, es imperativo separar físicamente el área de lavado de ropa de la de trastos para evitar riesgos de contaminación.
- Apertura de la clínica de psicología: El hogar ya cuenta con el espacio físico, pero carece del equipamiento y de profesionales voluntarios necesarios para tratar el delicado «síndrome del abandono» y los problemas anímicos que sufren muchos residentes.
- Un macroproyecto geriátrico: La directiva tiene la visión de remodelar un amplio módulo frontal, actualmente en desuso y deteriorado, para crear un centro geriátrico a gran escala que atienda a más ancianos de bajos recursos durante el día.
Para sostener los gastos fijos del lugar—que incluyen el pago de tres enfermeros, una cocinera y una encargada de limpieza—se ha lanzado una rifa con un costo simbólico de cinco quetzales por número. Además, han impulsado el video «Embajadores de la Misericordia» para solicitar apoyo económico recurrente, especialmente tras las profundas dificultades financieras que dejó la pandemia.
El llamado a la comunidad es abierto: las puertas del hogar están abiertas para todos. Más allá de las contribuciones económicas, los abuelos de «La Misericordia» necesitan sobre todo compañía, tiempo y alguien dispuesto a sentarse con ellos en «el rato que les pega el sol» para escuchar las historias que aún tienen por contar.