Erick Colop: «El periodismo no ha cambiado, ha cambiado la forma de transmitirlo» Por: Iris López
Con 18 años de trayectoria, Eric Colop es una voz autorizada en el gremio periodístico. Su llegada a la profesión no fue un plan trazado desde la infancia, sino el resultado del ojo clínico de su hermano, quien detectó en él habilidades que ni Eric mismo había notado. Hoy, con 38 años y una carrera consolidada, reflexiona sobre la evolución del oficio, la ética y el peso de la realidad.
El día que la nota cobró vida
Para muchos periodistas de «nota roja», el riesgo es convertir la tragedia en una estadística. Eric confiesa que, durante mucho tiempo, veía a las víctimas simplemente como «notas». Sin embargo, un 24 de diciembre cambió su perspectiva para siempre. Minutos antes de la medianoche, un hecho armado cobró la vida de un bebé en brazos de su madre. «Me paré a medio camino y me puse a llorar dentro del carro por un niño que había muerto un 24 de diciembre», recuerda Eric. Esa experiencia lo obligó a ser más empático y a entender que detrás de cada titular hay una historia humana. «Vivir cerca de la muerte te da otro contexto de vida; te dice que hoy tienes que vivir lo que tienes que vivir, porque mañana no sabes qué pasará».
Por: Iris López
La esencia frente a la inmediatez tecnológica
Sobre el debate actual de la tecnología, Colop es tajante: el periodismo sigue siendo fiscalizar, investigar y contrastar. Lo que ha evolucionado son las herramientas. «Antes grababas, ibas al estudio, descargabas y redactabas. Ahora lo haces todo desde un celular en el momento», explica. Sin embargo, advierte sobre el peligro de la «pseudoinformación» en redes sociales. Para Eric, alguien que solo toma una foto y la publica no es necesariamente un periodista. El verdadero reto hoy es la verificación. «A veces nos toca cubrir la agenda de las redes sociales para desmentir noticias falsas o darles el seguimiento profesional que un ciudadano común no hace». Liderazgo y legado en la APQ Como presidente de la Asociación de Periodistas de Quetzaltenango (APQ), Eric se enfrenta al reto de unificar al gremio y dignificar la profesión. Su objetivo no es formar un sindicato, sino proporcionar herramientas técnicas y éticas a quienes desean informar.
«El problema es que a veces tenemos un ego tan grande que creemos saberlo todo», señala. Su gestión busca que tanto empíricos como académicos entiendan que siempre hay algo nuevo que aprender, especialmente de quienes ven la realidad desde otros contextos.
Por: Iris López
El equilibrio y el consejo a las nuevas generaciones A pesar de ser una profesión demandante, Eric ha aprendido a poner límites claros: «Ninguna nota vale la vida de uno, ni el tiempo de uno». Para él, el tiempo con la familia es sagrado y no se negocia por una primicia que, al día siguiente, será reemplazada por otra. Al preguntarle qué le diría a los estudiantes de periodismo, su respuesta es una mezcla de realismo y pasión:
«Primero, que les guste. Si quieren ser influencers o locutores, que lo cumplan, pero que se preparen. Yo trabajé ocho meses sin salario al principio; no recibí dinero, pero recibí el conocimiento que hoy me permite vivir de esto».
A diez años de distancia, Eric se imagina descansando, pero satisfecho de haber dejado un legado de integridad en un oficio que, pese a las carencias y dificultades, sigue amando profundamente.